Nadie recuerda Netscape, y Aol es un nombre de lo que alguna
vez fue. Es curioso pues el documental en cuestión hace mucho énfasis en lo volátil
que es la industria del software. Además de estar tan sujeta a cambios, me
parece que la vida en Silicon Valley puede ser bastante ingrata con las hazañas
de las startups.
Aunque las intenciones de Netscape eran buenas, y su plan de
ataque estaba muy bien organizado (atacar a Microsoft por medios legales
mientras se desarrollaba Mozilla), la historia de esta valiente compañía se
truncó por no poder medir su propio crecimiento, al final Mozilla se volvió
demasiado amplio como para que un pequeño grupo de desarrolladores pudiera
encargarse de este.
Me impresiona mucho también que se hable sobre la falta de
tiempo que tienen los programadores y desarrolladores de Silicon Valley para
llevar a cabo su vida diaria sin tener interferencia de la vida laboral, aunque
eso es algo que probablemente deba esperar de la industria del software, sigue
siendo algo que afecta la imagen y el atractivo de la industria.
También de deduzco que la competencia económica es una
carnicería de pequeñas empresas contra las grandes ya que las pequeñas son
absorbidas y modificadas desde su núcleo para satisfacer las necesidades de la
clientela o de los accionistas. Aunque aquí hubo justicia divina, ya que Aol
sería comprada posteriormente por Verizon, por lo que adquirieron marcas de renombre
como el New York Times y Netscape.
Hay un patrón en los años noventa que es muy difícil de
ignorar, todo el mundo fuera de compañías como Microsoft estaba absorbido por
un esfuerzo monumental dedicado a liberar el software de paradigmas legales o
precios monetizados.
Lo que aprendemos de Project Code Rush es que, como se dice
rumbo al final, se deben de tener en mente los costos de lo que se está
haciendo, pueden ser esfuerzos muy nobles, pero lo que estamos sacrificando
puede ir desde un poco de dinero hasta partes fundamentales de nuestras vidas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario