domingo, 28 de febrero de 2016

The cathedral and the bazaar (Comentario)



Debido a la falta de substancia que tiene la industria del software (es decir que el software no es un producto tangible), pueden florecer varios modelos de negocios diferentes alrededor de ideas opuestas como lo son las licencias, y la mentalidad de Samuel Goldwyn quién alguna vez dijo que "un contrato hablado vale menos que el papel sobre el que se firma". A lo que quiero llegar es que hay una diferencia enorme entre reconocer que el software al igual que las palabras pueden ser algo que se puede repetir infinidad de veces sin tener necesariamente que pertenecer a alguien.

Eric S. Raymond hace un interesante contraste entre el desarrollo de software como una industria coordinada y regulada de manera rigurosa por un líder (la catedral), y el desarrollo de software como una sala de debates dónde todo el mundo quiere aportar un poco de lo suyo (el bazaar). Aunque de buenas a primeras, el bazaar pareciera ser un modelo susceptible a la anarquía, la subversión y el caos, Raymond provee ejemplos de cómo los usuarios pueden organizarse entre sí para hacer un esfuerzo colectivo y mejorar mutuamente sus herramientas alcanzando un beneficio común.


El bazaar puede traer distintos beneficios sobre la catedral ya que la catedral depende de entregas periódicas, mientras que en el bazaar se ven lanzamientos constantes de software mejorado y listo para implementar, donde los usuarios que son, a fin de cuentas, los beneficiados principales usaron sus habilidades para crear herramientas mejores con cada iteración de estas. Este proceso de involucramiento de los usuarios es lo que le da vida al bazaar, un bazaar no es administrado enteramente por una entidad única, se maneja por células individuales, las tiendas y los mercaderes hacen al bazaar.

Ahora, me gustaría la alternativa mexicana llamada "El super y el tianguis".

domingo, 14 de febrero de 2016

Revolution OS (Comentario)



Una de mis frases favoritas es "Open Source no significa bueno" (Open Source != Bueno), con lo que quiero decir que hay que ser críticos a la hora de conseguir nuestras herramientas. Habiendo dicho esto tampoco soy fan de los sistemas operativos basados en Linux, al menos, para lo que yo uso la computadora, Windows sirve perfectamente bien, y corro Ubuntu en una máquina virtual para fines muy específicos (C y Rails). 

Sin embargo, este documental me abrió la puerta para diferentes preguntas filosóficas (o de calibre similar), así que les pido que me aguanten mientras desvarío (o como dice el pueblo "fúmensela conmigo").

De entrada tenemos la revolución de la computación, el momento en el que las computadoras se vuelven relativamente amigables y pueden ser usadas por cualquier hijo de vecina que trabaje en una institución, y por supuesto, con la escasez de personas que tengan el "know how", los precios del software son completamente irrazonables, ya ni siquiera hablamos sobre el hardware. Ahora, el software es el único producto que es intangible, que tiene copias ilimitadas, y que se puede crear sin usar materiales físicos, por lo que es bastante lógico que fuera sujeto a copias ilegales, modificaciones, y distribución ilegal.

Pero, ¿por qué ser tan cínicos en esta descripción? La idea detrás del software libre (aunque la filosofía Open Source me guste más) es que todo el mundo pueda tomar una pieza de software y la modifique a su gusto. Es una receta de cocina, son palabras, son cosas que uno puede repetir como perico todo el día sin usar recursos materiales, y por lo que nadie, no importa qué clase de derechos tenga, puede hacer nada al final del día.

El documental simplemente me mostró lo absurdo que puede ser el esfuerzo que se hace por frenar la distribución y el "homebrew" del software libre. ¿Todo el software debería de ser software libre? No, pero se debe considerar que debido a la naturaleza intangible, inagotable, y simplemente abstracta del software, es absurdo que no existiera una filosofía como la de Richard Stallman al crearse las primeras computadoras de uso comercial.

Aun no alcanzamos a comprender lo que le debemos a Richard Stallman, tecnologías tan importantes para emprendedores como lo son Arduino, Pebble y Android no existirían en la manera que existen hoy de no ser por la filosofía de software libre. Lo que Stallman predica es una igual oportunidad para empresas pequeñas o personas que apenas se iniciaron en el campo de la informática para despegar del suelo sin necesidad de alimentar a los grandes.


Como ejercicio mental me imagino lo que hubiera pasado si el documental se hubiera lanzado en épocas de auge de Apple, donde su tecnología solo se le presta a desarrolladores por un precio de varios dólares al mes, tal vez la tirada en ese caso sería contra otra compañía.